
Estampida
Lirio de la paz
Calle tres cruces
Latinoamericana Alameda
Fuente Coyoacan
Ana María de la Cueva Santoyo nació en un entorno profundamente ligado al arte. Hija de
un muralista mexicano, creció rodeada de pintura, dibujos y materiales artísticos, aunque fue
hasta la edad adulta cuando comenzó su propio camino en la pintura.
Inició su formación en 1977 y, desde entonces, ha mantenido un proceso continuo de
aprendizaje con maestros particulares, y en distintos espacios, entre ellos la ENAP. Escuela
Nacional de Artes Plásticas.
En 1985 realizó su primera exposición individual en la Sala de Arte Pedro Domecq, en
Coyoacán, y posteriormente ha participado en diversas exposiciones individuales y
colectivas. Actualmente es miembro de la Sociedad Mexicana de Acuarelistas.
Con el tiempo encontró en la acuarela uno de sus principales medios de expresión. Le atraen
su transparencia, fluidez, luminosidad y espontaneidad, así como ese diálogo siempre
cambiante entre el agua, el pigmento y el papel.
Su obra transita entre lo figurativo y lo abstracto, con una búsqueda cada vez mayor de
síntesis, color, ritmo y espacio. El arte es, sobre todo, una manera de aprender a mirar. Mirar
una flor, una sombra, una textura o un fragmento de la vida cotidiana desde los ojos del arte
transforma la percepción y amplía la experiencia.
La enseñanza forma también parte de su camino. Compartir lo aprendido es para ella una
prolongación natural de la creación, especialmente en su trabajo con niños, y adultos con
alma de niños; cuya libertad y espontaneidad le recuerdan que crear también significa
conservar viva la curiosidad.
Continúa pintando, estudiando y explorando, entendiendo el arte como una búsqueda
permanente de autodescubrimiento, y como un encuentro entre quien crea y quien mira.